Tenemos que remontarnos hasta 1917 para encontrar una retrospectiva similar del Divino Morales. De nuevo vuelve a ser el Museo del Prado el lugar en el que se exponen las obras del pintor extremeño, recuperando su figura y poniendo en valor su obra como clara referencia de la época renacentista en España.

Luis de Morales, fue apodado el Divino porque la totalidad de sus obras son de carácter religioso. Su obra tiene una evidente influencia de los pintores tradicionales flamencos de finales del siglo XV y principios del XVI, así como de los clásicos italianos. La intensa carga emocional y la sencillez en la composición la dotan de un carácter realista y escultórico. El pintor y tratadista Antonio Palomino justificó en el siglo XVIII el apodo y la técnica pictórica de Morales: "Fue congnomidado el Divino, así porque todo lo que pintó fueron cosas sagradas, como porque hizo cabezas de Cristo con tan gran primor, y sutileza en los cabellos, que al más curioso en el arte ocasiona a querer soplarlos para que se muevan, porque parece que tienen la misma sutileza que los naturales".

La exposición consta de 54 obras repartidas en cinco secciones. Se compone de retablos que Morales pintaba en su primera etapa y, sobre todo, de tablas devocionales. De menor formato y mucho más comerciales, puesto que se realizaban para la burguersía y para particulares, se han convertido en la seña de identidad del artista.

TF Artes Gráficas se ha encargado de la impresión del folleto de mano, invitaciones y catálogo de la exposición que también se ha realizado en catalán, euskera e inglés puesto que la exposición itinerará al Museo de Bellas Artes de Bilbao y al Museo Nacional d´Art de Catalunya. La muestra puede verse en el Museo del Prado desde el pasado día 1 de octubre hasta el 10 de enero de 2016.